Prólogo de ‘Diseñando Culturas Regenerativas’

Prof. David W. Orr presenta un libro de reconocimiento internacional

Las culturas no se diseñan de arriba a abajo sino que en la mayoría de los casos crecen de manera orgánica de abajo a arriba. Intentamos entender los distintos acontecimientos a través de las lentes de la historia, de la sociología, de la antropología y, después del paso del tiempo, de la arqueología. A pesar de que las culturas no se pueden diseñar como algo completo y coherente, hemos adquirido la habilidad de diseñar partes como el sistema bancario, el sistema educativo o el próximo bloque de pisos. Sin embargo, las cosas que se crean así están principalmente hechas a medida de las estructuras de poder y riqueza existentes sin que se tengan en cuenta las otras partes o el largo plazo. La incoherencia resultante es fuente de gran perplejidad para los expertos.

De esta manera, después de varios milenios de prueba, error y casualidad, nuestro futuro está en peligro. Nos dirigimos hacia un mundo de quizá unos once mil millones de personas, divididas por etnias, religiones, ingresos y nacionalidades. No nosgustamos mucho entre nosotros y las posibilidades de conflictos letales son muchas.Estamos perdiendo el control a medida que las naciones estado se ven impotentes ante los desafíos de cárteles de droga, delincuentes informáticos y organizaciones terroristas. Cada vez estamos más en las redes, interconectados y mutuamente dependientes pero a menudo somos incapaces de encontrar un propósito común y de actuar para el bien común. Estamos atrapados entre las fuerzas centrípetas y centrifugas de la postmodernidad. Y el ritmo del cambio tecnológico está acelerándose, dándonos poco tiempo, o incluso poca inclinación, para la reflexión. Sin embargo, estamos cambiando el clima rápidamente, extinguiendo especies, acidificando océa- nos y destruyendo ecologías enteras.

Contra este trasfondo, Daniel Wahl propone Diseñando culturas regenerativas. La visión de un futuro diseñado es fácil de desechar como otro plan utópico con casi las mismas oportunidades de tener éxito que el marxismo o furierismo del siglo XIX. Aun así, las diferencias son muchas.

Primero, a diferencia de todas las eras anteriores, sabemos con seguridad que lo mismo de siempre será un suicidio. Esto se ha dicho tan a menudo y durante tanto tiempo como para parecer algo trivial, que tiene el efecto de inducir a la narcosis masiva. Desafortunadamente es verdad y deberíamos prestar atención.

Segundo, la escala de nuestro problema es global; no existe ningún lugar seguro en toda la Tierra.

Tercero, como describe Wahl, en términos generales el arte del diseño ecológicoestá floreciendo. Está transformando la agricultura, la construcción, el transporte, la fabricación y la planificación de un modo favorable para la ecología y los sistemasde la Tierra. Sus características comunes son el uso de la naturaleza como modelo para el diseño, el máximo aprovechamiento de la energía solar, la conservación de la diversidad biológica y cultural, y la contabilidad de coste total. El diseño ecológico ya no es una posibilidad distante, está sucediendo por todo el mundo. Es práctico y no teórico. Tiene importantes consecuencias políticas, aunque carece de ideología, ni liberal ni conservadora, está simplemente orientada hacia el futuro. También está afectando a la economía, a la contabilidad y al comportamiento de inversores y mul- tinacionales. Pero el diseño ecológico todavía tiene que cambiar la política y calibrar la gobernanza con los sistemas y los procesos ecológicos.

Cuarto, el diseño ecológico trasciende a la experiencia occidental. No es un sinónimo de ingeniería ni de ciencia. Más bien, es un compendio de toda la ex-periencia humana en agricultura, construcción, ingeniería, planificación y manufactura. La antigua granja javanesa o el sistema de riego balinés, por ejemplo, han demostrado una habilidad excepcional para el diseño, que en cierta manera excedea la nuestra. Esto es así porque, en parte, el diseño de flujo de recursos de agua yde materiales coincidió con normas culturales y religiosas que nosotros, en nuestro mundo compartimentado, encontramos incomprensibles. El diseño nativo, en su máxima expresión, incluía a humanos, animales, tierra y agua en sistemas completos ordenados por sistemas religiosos complejos. Los fallos fueron muchos, pero los resultados a menudo perduraron durante siglos. El hecho es que hay mucho que aprender sobre el diseño de sistemas completos de otras culturas y de otros tiempos.

Quinto, el diseño es una revolución de sistemas que es el arte de ver las cosas en su totalidad y de considerar nuestras acciones junto con sus posibles consecuencias. Teniendo en cuenta la complejidad de todos los sistemas y nuestra irremediable ignorancia, una perspectiva sistémica requiere humildad y precaución. Requiere tra- bajar a una escala más pequeña, por ejemplo, la vecindad, la granja, la fábrica, antes de generalizar a sistemas de mayor escala. Cambiar de escala también cambia el sistema y así sucesivamente. Pensar en sistemas durante largos periodos de tiempo es la revolución de nuestro tiempo. Todos nuestros aparatos e inventos deslucen en comparación. Como Wahl describe hábilmente, formamos parte de conjuntos más grandes, nadie ni ninguna organización puede ser una isla en sí misma. El resultado es que el pensamiento sistémico nos acerca al interés propio bien entendido con elque llegamos a comprender que nuestro bienestar y el florecimiento humano es colectivo y no individual; es a largo plazo, y no a corto plazo.

Sexto, se reconozca o no, el pensamiento sistémico está emparentado con el sig-nificado esencial de la religión, “ligar fuertemente” en latín. Nosotros, que vivimosen una cultura secular, tendemos a no ver la conexión, no obstante, es ineludible. La “ética de la tierra” de Aldo Leopold y las reglas del comportamiento decente pres- critas en cada religión axial mantienen más de una similitud casual con las reglas del diseño ilustrado. Somos los guardianes de nuestro hermano y también de los osos, de las ballenas, de los pájaros, de los suelos, de los árboles, de la tierra y del agua y ellos son los nuestros. El sistema entero es consciente, y está impregnado de consideración.

La palabra “regenerativo” del título de este libro significa un compromiso conlos procesos vitales inherentes al diseño ecológico. Eso también es recíproco, mutuo e ineludible. Asimismo asume la orden del escritor del Deuteronomio de “elegir la vida” [30:19]. Ya sea por propio interés o por obligación, la orden requiere quecomprendamos y valoremos la vida y los procesos vitales, que nos convirtamos en guardianes ecológicamente competentes de la tierra, de la vida salvaje, de los suelos, del agua, y que nos importen.

Daniel Wahl ha recopilado una gran cantidad de información útil en una síntesis maestra. Solo eso es un logro importante, pero además nos da más que eso. Diseñbe la entrada a un futuro posible y sobre todo necesario. No estamos abocados a la distopía futura. Tenemos, escribe, la capacidad de diseñar y organizar nuestras sociedades para proteger, mejorar, y celebrar la vida. El plan ha estado ahí todo el tiempo. La conciencia sobre nuestras posibilidades está creciendo.El arte y las ciencias del diseño ecológico están floreciendo. La elección, como siempre, es nuestra y de aquellos que nos seguirán”.

David W. Orr. Medioambientalista. Catedrático Ee Pen el ObCatedrático en JamlaUniversidad de Vermont.

[Este prólogo es un extracto del libro de Daniel Christian Wahl, publicado en Castellano por EcoHabitar, 2020.]

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Daniel Christian Wahl — Catalizando la innovación transformadora frente a crisis convergentes, asesorando en el diseño de sistemas regenerativos completos, liderazgo regenerativo y educación para el desarrollo regenerativo y la regeneración biorregional

Autor del libro de renombre internacional Designing Regenerative Cultures(Triarchy Press, UK, 2016)

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Catalysing transformative innovation, cultural co-creation, whole systems design, and bioregional regeneration. Author of Designing Regenerative Cultures

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